Curvas, arcos, formas geométricas. En 1956 concluyó el desafío, la mole de hormigón, una de las más altas del mundo en aquella época habría visto la luz, y fue ahí, en La Habana. A pesar de su estatura se muestra ligera, incluso tantos años después; sol, luz, ventilación fueron los conceptos que se manejaron en aquel momento, a tal punto que los primeros apartamentos adquiridos fueron, no por casualidad, los más altos. La estructura en forma de Y se concibió, según Le Corbusier, como un espacio autónomo dentro de la ciudad. El FOCSA, que lleva su nombre gracias a la compañía de Fomento de Obras y Construcciones, Sociedad Anónima, aun nos cautiva y creo que por mucho tiempo.